Gracias, mi vida, por todo lo que has luchado,
por no dejar todos tus sueños en un costado,
por abrir tus ojos, y con tus alas haber volado
hacia el cielo infinito donde te encuentras descalzo.
Gracias, te repito, por todo lo que has corrido,
por las veces que has llorado y por las que te has caído,
por tu sinceridad y por lanzarte hacía el vacío,
por tu sonrisa y por decir siempre “yo nunca me rindo”.
Gracias te digo por transmitirme tu energía,
por ayudarme a levantarme sin caer en la melancolía,
por darme un motivo para no suicidarme en la esquina,
por enseñarme a amar aún en mis peores días.
Gracias te doy por cada lágrima que desprendí,
por todos tus errores de los cuales yo también aprendí,
por todos los goles tuyos que yo nunca me perdí,
por los penaltis que erraste y sin embargo te seguí.
Gracias a vos por meterte en mi vida, tan invencible,
por demostrar que no hay nada que sea imposible.
Ya verás, que aunque se me agote el combustible,
mi vehículo va por la ruta que tú sigues.
Gracias, yo te doy las gracias, con mi boca y mis letras,
Que se me agote la saliva, que me quede muda, si quisieras,
que no tenga manos, que no es necesario que me entiendas,
la respuesta la hallarías si en mis ojos te vieras.
Gracias, mi persona preferida, por haberte aparecido,
por ser el más grande y mucho no es que hayas crecido,
por tu juventud, tu picardía y tus cinco sentidos,
por ir detrás de una pelota, aún habiendo perdido.
Gracias, Lionel Messi, por jugar para todo el planeta,
por hacer del fútbol magia, velocidad y gambeta,
te agradezco miles de veces por no hacerlo en presencia,
me sonrojaría que leyeras delante de mí esta letra.
Gracias, por último, por tu valentía, no te rindas,
queda mucho camino, te animo a que sigas;
si te faltan fuerzas, te ofrezco mis energías
porque hasta la última gota de aire seguirás siendo